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Como me siento de mal hoy.

 Todas las tardes, cuanto llego de trabajar mi primera pregunta es “¿os habéis echado siesTa?”.

Si la respuesta es no… la tarde genial

Si la respuesta es si…. Noooooooooooooooooo muerte y destrucción.

Empiezo a pensar que soy yo el problema porque ya estoy limitando toda mi tarde a esa respuesta.

Asi que, he decidido no preguntarlo y actuar conforme vaya viniendo todo.

 Ayer en la noche, mi Sépola no tenía sueño porque se echó “siestaca”. A esto hay que sumar que no me la pude “amagar” porque me tocaba Sépoles.

Por fin hemos conseguido (esto significa que no pelee Sépola), dormir en el sofá cada noche con uno de mis Sépoles amagado.

Una noche me toca mi chica y otra mi chico.20170516_225449_wm

 Anoche me tocó Sépoles y mi Sépola tardó más en dormirse por la siesta y porque no pudo estar con mi “cachulerica” como el gusta a ella. Finalmente se durmió encima de mí. Tras dos intentos de Gran Sépoles de llevarla a su cama, no fue posible y se vino a la nuestra. Se desveló un poco. Se despertó sobre las dos tosiendo, que quería agua, luego jarabe, luego pipí  y al final le hablé mal.

He pasado una mañana horrorosa de pensar que le reñí anoche y todo porque no tengo paciencia por la noche y pierdo los nervios, en este caso con ella. No es excusa pero para mi es muy difícil estar al 100% por la noche porque me despierto con vértigos. A esto le sumo el hecho de despertarnos a media noche: BOMBA.

 Anoche, mientras le pedía desde la cocina que viniera a tomarse el jarabe casi a gritos, ella lloraba desconsolada en el baño.

Al volver a la cama, me pidió, con una vocecilla que no le salía del cuerpo, si le traía agua. Casi me da algo. Acababa de acostarme de nuevo y de nuevo a levantarme acompañada de mi vértigo nocturno. Me levanté, fui a la cocina y le traje agua. Con la misma vocecilla de antes me dijo “mami, por favor, déjala en la mesita  para que si luego tengo sed no tengas ya que levantarte”.

Luego, en un renuncio, me he ido a su cama pero lo ha notado y llorando me ha pedido volver. Resultado: he mandado a Gran Sépole a la cama de ella para poder dormir las dos medianamente cómodas.

En cuanto he llegado de trabajar, lo primero que he hecho, ha sido ir hacia ella y decirle que me perdonara. su respuesta ha sido “¿Por qué mama?, ¿Que ha pasado?. Yo le he contestado “Porque anoche te grité y te hablé mal” y ella me he dicho “¿vamos a jugar a mercadona?.

No la puedo querer mas.

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