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Ayer fui una mala madre y no me arrepiento.

Dos dias al mes marcho a Barcelona por temas laborales. La primera vez se me hizo cuesta arriba. Me daba pena separarme de mis Sépoles pero ahora… le estoy cogiendo el gusto.

Anoche disfruté a tope.

Cuando terminamos la formación, salí a correr. Fue una sensación de libertad correr por la Diagonal de Barna sola, cruzándome con gente que no conocía de nada, viendo edificios no vistos nunca, en un ambiente completamente diferente al de donde vivo.

Al terminar volví al hotel, me cogí un bocadillo que me comí rápido, me llené la bañera y me metí con una cerveza fría.

En ese momento me llamaron mis sépoles diciéndome que me echaban de menos y me hizo sentirme un poco mal y nostálgica pero en cuanto colgamos el teléfono y volví a mi remanso de paz decidí seguir malamadreando dejando la mente en blanco y disfrutando de la cerveza fresca y del baño.

De vez en cuando no está nada mal MALAMADREAR y ser UNA MALA MADRE.

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