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Llevamos una temporada de crisis los lunes. El domingo en la noche comienza el síndrome pre-colegial y el malestar por la separación.
¿Y por qué?
He llegado a la conclusión que los fines de semana, cuanto mas intensos, mas críticos son luego.
Todos los fines de semana realizamos alguna actividad con amigos del cole o con amigos de la urba. Actividades no habituales, divertidas, y que nos permiten conocernos mas como familia.

Hace unas semanas, el fin de semana fue intensísimo. El viernes, como viene siendo habitual, cenamos en “El Oliva”. Debo destacar lo que a mis sépoles les gusta cenar y comer en los bares.
El sábado participamos en el Arte Fiesta. Se trata de un desfile que organizan empresas del sector de trajes de moros y cristianos para dar a conocerlos. Hemos salido con la empresa de la tía Eva y nos lo hemos pasado en grande. Ha sido un lujo llevar los trajes de moros tan bonitos y brillantes. Hasta gran sépoles ha salido en lo alto de una carroza de capitán.
Aprovechando que hemos salido en el periódico, lo he comprado para guardarlos para la caja de recuerdos.img_20161025_222145
Como gusta a mis sépoles veros importantes. No hay nada mejor para un madre que ver brillar los ojos de sus hijos y eso vi yo esa noche. Vi a mis sépoles pasarlo genial, disfrutar repartiendo caramelos y echando confetis, saludando a la gente que conocían y sobre todo, dirivéntodoos. Hay personas y niños que cuesta mucho que algo les ilusione y no es el caso de mis sépoles que a cualquier situación le sacan el máximo provecho.
Con las caras maquilladas, llenas de purpurina nos fuimos a cenar y a dormir rápido porque llegaba el domingo y nos íbamos a una visita a ver panales de abejas.

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La visita estuvo un poco enturbiada.

A una nena del primer grupo le picó una en un dedo a pesar de llevar guantes y a gran sépoles le picó en la nariz una que había por el campo.

En este momento la histeria llegó a mi sépola que sólo hacía que decirme que oía la abeja por el pelo y al verla se le había metido una enredada por la melena. Después de estos episodios negativos, sépola no quiso ir a ver las abejas y no quiso que yo fuera, asi que, fueron sépole y gran sépole como dos valientes para luego contarnos la experiencia.

 

Domingo en la noche, juntos en el sofá recordamos todo lo vivido el fin de semana y comenzaron los “no quiero ir al colegio”. Que dolor se siente cuando te dicen algo que no puedes concederles.
A la mañana siguiente siguió todo igual. Sépola se puso a llorar dicieimg_20161101_233259ndo que me echaba de menos. Llegando al colegio siguió con el que me echaba de menos y no quería quedarse en el colegio y solo se me ocurrió decirle que le daba algo para guardarse y asi tocarlo cuando me echara de menos. Al meter la mano en el bolso solo pude darle un tapón de botella de agua pero con un gran poder de acompañamiento emocional para mi sépola.
Al día siguiente le dejé una pulsera para que la llevara puesta y así poder tocarla cuando necesitara sentirme y así lo hicimos. La verda que no se si haré bien o mal con esto, pero ella se queda mas tranquila y acompañada. Yo para situaciones similares tengo una anclaje que me ayuda a sentirme mejor, mas segura y con mas confianza en mi misma.
Sinceramente, creo, que cualquier cosa vale para sacar adelante LOS LUNES CRÍTICOS

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