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¿Cuántas veces hemos o nos han dicho “Que rápido crecen…” pues hoy lo he sufrido en mis propias carnes.

Hoy, lunes, es mi día para estar con ellos https://goo.gl/4xB33D y reforzar la conexión mami-mellis.

coronasPues bien, a primera hora de la tarde hemos preparado las coronas para el cumpleaños. El sábado lo celebraremos y ellos mismos se han elaborado su propia corona  y la han decorado como han querido. Hemos usado colores, gomets, pintura de dedos  y han quedado preciosas.

El sábado espero hacer una entrada del cumple, si no acabo muy cansada, y mostraré el resultado. El momento de elaboración de la corona ha sido una situación en la que he visto como siguen dependiendo de mi. Han necesitado que les recortara yo la corona, que les abriera los botes de pintura y en ese momento me sentía parte de ellos, que me necesitan y es una al sensación preciosa.

Al terminar, hemos bajado al parque del colegio y aquí ha llegado la segunda parte de la historia.  Siempre estamos en un pequeño parque que está cerrado para evitar balonazos de las pistas del alrededor, con el suelo relativamente acolchado etc.

Pues bien, ha entrado un niño de ocho años con un balón y estaba jugando ahí dentro y, como no, mi niño no le quitaba la vista viendo que hacía con el balón para ver si lo hacía él. A los cinco minutos, mi niño, se le ha acercado y le ha dicho ¿Quieres jugar conmigo?.

Primer golpe bajo para mi porque hasta ese momento era yo la que jugaba con él. En seguida me he repuesto pensando que valiente era pidiéndolo a un niño de ocho años que jugara con el que tiene tres. Pensé que le iba a dar un corte, pero al contrario, el niño ha aceptado jugar con él y le estaba enseñando a hacer cosas con el balón.

akier balonAl poco me ha dicho mi niño “¿Mamá me puedo ir con Antonio (asi se llama el niño) a la pista grande?” En ese momento me he hecho chiquitilla y otro golpe bajo. Con la mejor de mis sonrisas, le he dicho que si y que yo le vigilaba desde el parque ya que me quedaba con su hermana.

Mi niño, vestido de Messi, estaba dando patadas a un balón, yéndole la vida en ello, disfrutando porque el niño mayor le estaba enseñando muchas cosas y se había olvidado completamente de su alrededor. Lo que antes me decía a mi de “mami mira como la chuto” ahora se lo decía a Antonio. Todo el rato que ha estado jugando con el me he sentido desbancada y he sentido que mi hijo iba creciendo y que cada vez me necesitará menos. Aunque lo sepa, no puedo evitar que me de pena.

Estos han sido mis SENTIMIENTOS ENCONTRADOS que he tenido esta tarde pero lo importante es que se lo ha pasado genial  y lo puedo demostrar. Toda madre que se preste sabemos que se puede evaluar de manera objetiva si su hijo se lo ha pasado bien o no en función de la roña que ha acumulado en las manos.

Aquí están las de mi hijo. Podeis valorarlas.

manos

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