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Últimamente aparecen noticias, anuncios, entradas de facebook en las que prácticamente te obligan a evaluarte como madre. Leí en facebook una entrada que era una carta de una madre no trabajadora a una trabajadora y ensalzaba a estas últimas aludiendo a que trabajan, educan, llevan una casa etc Además la carta decía que esa madre que dejaba a su hijo en la guardería era la pediatra que atendía al suyo, era la cajera que le cobraa la compra, era la profesora de su hija, y así es.

Ikea ha sacado un anuncio donde a unos niños les dicen que hagan dos cartas: una para los reyes magos y otra a sus padres.

En la carta a los reyes les piden regalos materiales, juguetes de moda, los últimos video juegos etc

En la carta a sus padres les piden cosas básicas como pasar mas tiempo con ellos, jugar, hacerles cosquillas y  hasta cenar juntos.

Se critica mucho ponerte a trabajar dejando a tus hijo a en la guardería y yo me pregunto: ¿por esto los quiero menos? o ¿soy afortunada por poder ser madre y trabajar?. No creo que se trate de cantidad sino de calidad.

Yo dejé a mis mellizos  en la guardería con siete meses que fue lo máximo que pude alargar mi baja. Fue cuatro meses de maternidad, dos de lactancia y uno de vacaciones. Podía haberlos dejado con abuelas pero preferí el recurso de la guardería porque entiendo que el aprendizaje es mucho mayor, empiezan su socialización, aprende normas y comienzan a ver que se puede y que no se puede hacer.

No me siento culpable, no me siento haber sido mala madre, ademas reconozco que necesitaba desconectar de ellos y me hacía falta ya trabajar.

Recuerdo el primer día que fui a trabajar después de un año que era una sensación de libertad, de realización, de autonomía. Pensaba: “puedo hacer otra cosa que no sea dar biberones y cambiar pañales” (IUJUUUU)

Tengo que reconocer también que trabajo en una empresa donde puedo conciliar bastante la vida familiar y profesional y eso también ayuda.

Ahora mismo me considero una persona afortunada. Tengo dos hijos maravillosos, un marido estupendo y tengo un trabajo en el que me siento realizada. Mientras trabajo tengo que reconocer que no me acuerdo de ellos, pero es subirme al coche y no veo el momento de llegar, de ver que me tienen preparado, donde se han escondido esta vez o que quieren contarme. Cuando llego a casa mi tiempo es prácticamente todo para ellos. Habrá gente que lo lea y piense “¿y cuando hace las cosas de la casa? ¿y cuando dedica tiempo para ella? ¿cuando se despeja?

Es muy sencillo

Si tengo que hacer la cena, ellos son mis pinches y me ayudan. Si tengo que barrer, ellos van detrás mio con el recogedor, cogen su escoba de juguetes para ayudarme. Si limpio el polvo ellos hacen lo mismo con una toallita, si tengo que poner lavadora me ayudan, luego la doblamos y ellos se colocan su suyo.

Todo esto con juegos es ideal porque tu puedes hacer cosas en casa y ellos en realidad lo único que quieren es PASAR TIEMPO CON SU MAMI y lo cumplo hasta por la noche con el COLECHO.

Respecto al tiempo que me tengo que dedicar no necesito mucho porque tengo tres soles que continuamente me dicen que guapa es la mami y ¿cuando me despejo? por suerte, trabajando.

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